Las Redes sociales
indiscutiblemente son fenómenos contemporáneos atractivos y relativamente
nuevos. Nadie puede poner en duda su poder movilizador y su capacidad de convocatoria
global.
En las mismas se agrupan
individuos por diferentes intereses legítimos en la mayoría de los casos.
Puede ser un grupo de fans de un afamado artista o los de un político cuya
popularidad se ve reforzada por esta vía. También encontramos la de grupos
religiosos o simplemente la unión generacional de personas que se identifican
en la música, el deporte u otra de las muchas manifestaciones del que hacer
humano.
Hay casos donde su poder
movilizador ha logrado reunir voluntades dispersas y hasta generar revoluciones
sociales contra regímenes dictatoriales y violentos, fenómeno
difícil de imaginar hace apenas unos años atrás.
Quedan grupos que se identifican
solo por el hecho de disfrutar de la modernidad y la comunicación que esta les permite, algo así como adictos a este nuevo tipo de interacción virtual
indiscutiblemente humana y fruto del desarrollo tecnológico de nuestro tiempo.
Nueva época, nuevas formas,
nuevos intereses y esa sensación de falsa libertad al tomar una decisión u otra e
interactuar entre muchos.
Pero la pregunta es: ¿es propia nuestra decisión o nos la han ido induciendo por diferentes vías y luego inocentemente la apoyamos y creemos nuestra.
Pero la pregunta es: ¿es propia nuestra decisión o nos la han ido induciendo por diferentes vías y luego inocentemente la apoyamos y creemos nuestra.
Algunos personajes menos espontáneos y
movidos por otro tipo de intereses no tan altruistas o lúdicos ya han hecho exhaustivos estudios del fenómeno y de cómo utilizarlo en
propósitos concretos ajustados a intereses no tan legítimos.
Dentro de la sociedad global en que vivimos los grupos de poder económicos, políticos y religiosos, por solo citar algunos existen y
sus intereses también y comprenden con claridad el poder de estos modernos fenómenos sociales generados por el desarrollo tecnológico. Crear estados de opinión a través
del poder mediático tradicional y luego tratar de legitimarlo con estas nuevas herramientas
no es difícil si se disponen de mecanismos bien estructurados para hacerlo y capital suficiente para promoverlos.
No seamos ingenuos, la
polarización aun existe y tiene una importante presencia dentro de las redes sociales, los intereses de grupos económicos bien estructurados y nada espontáneos como algunos creen, tambien. Organizados por
protagonistas ocultos agrupan a ingenuos y propios, encausan y agrupan tendencias de opinión prefabricadas y controlan con precisión los resultados de sus campañas.
No se trata de la teorías de la conspiración o de paranoias absurdas como tratan de hacer ver para enmascarar su estrategia y desacreditar cualquier voz disidente. Podría profundizar más en el tema, pero no tiene sentido hacerlo en un Blog al que pocos tendrán acceso por razones obvias.
No se trata de la teorías de la conspiración o de paranoias absurdas como tratan de hacer ver para enmascarar su estrategia y desacreditar cualquier voz disidente. Podría profundizar más en el tema, pero no tiene sentido hacerlo en un Blog al que pocos tendrán acceso por razones obvias.
Sólo invito a reflexionar y no ser ingenuos si se trata de apoyar opciones que nos pueden
afectar a todos y favorecer a sólo unos pocos.
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