La impunidad para el engaño, la manipulación de la
información en aras del enriquecimiento personal y el afán de lucro desmedido
sea cual sea su origen u objetivo siempre creará las condiciones para que
surjan dentro de grupos de elementos inescrupulosos, las llamadas mafias. Grupos
de personas que se aprovechan de la buena voluntad de otras para lograr
objetivos de poder o dinero. No importa si se trata de la versión clásica que
todos ya conocemos o de otras mucho más modernas y que apenas si son conocidas en
sus nuevos entramados virtuales.
Nada de paranoia señores, es evidente como se comienzan a
establecer alianzas entre poderosas empresas dentro de Internet. La visibilidad
de una página en la red depende de algoritmos matemáticos complejos en los
motores de búsqueda SEO pero sobre
todo de la credibilidad de quien te recomienda o sugiere el supuesto servicio
que te dicen necesario para lograr el éxito.
Y es aquí donde se empieza a respirar aires de extrañas casualidades
y entramados poco transparentes. Personajes que recomiendan a otros personajes
y estos a su vez a otros.
Todo comienza con un juego de regalos y consejos
desinteresados. Deben ganar nuestra confianza de una forma inteligente y aparentemente
desinteresada. En esta etapa se cuidarán de vender nada, más bien te regalarán
algún que otro software caduco, un enlace de afiliado o un buen ebook
motivacional para prepararte emocionalmente para el festín final que harán con tus tarjetas.
A este aderezo de explicaciones de lógica elemental, estímulos emocionales y argumentos de dudosa racionalidad llaman marketing y la
factura más o menos atractiva de los mismos dependera del dinero que tengan para
invertir en la pagina de aterrizaje que verás con menor o mayor frecuencia también, en dependencia del dinero que esten dispuestos a invertir o en la maestria que posean para su confección.
Todo sería justo y normal si compitiéramos en igualdad de
condiciones, pero es aquí donde no estoy tan seguro que esto suceda.
Es solo una reflexión que dejo hoy en este blog. Prometo que
más adelante continuaré profundizando en el tema.
Me gustaría conocer sus opiniones y convertir este espacio
en un lugar donde quepan todas las ideas y posiciones.
Fausto Adolfo Martí
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