Verdades sobre el trabajo en internet

16 de octubre de 2012

Verdades sobre el trabajo en internet: Se impone mirar hacia adelante.


Debo comenzar este post, pidiéndoles excusas  por mi prolongado silencio de estos días. Razones ajenas a mi voluntad me impidieron hacerlo. Trataré de que no vuelva a suceder. Escribir, siempre que haya algo que comunicar resulta al menos para mi un ejercicio agradable que podría resultar de utilidad a otros.

En un post anterior escribí una valoración personal sobre las redes sociales como fenómeno contemporáneo e hice algunas valoraciones sobre su utilidad en la consecución de fines legítimos en algunos casos y en otros no tanto.  El trabajo en internet es así y la paciencia un requisito. 

La libertad que estas ofrecen a todos los que tienen acceso a ellas ampara causas loables, pero también oculta a otras que pueden no ser tan buenas. No pondré ejemplos, pues ha sido de dominio público en múltiples ocasiones el mal empleo de las mismas por algunos que ponen sus intereses personales por encima de todo. 

Es el propio ser humano y la complejidad de su pensamiento  el que las ha hecho  posible y el que ahora las utiliza como herramienta donde sus ideas fluyen. La posibilidad de interactuar y ser oídos o desatendidos es el camino adonde nos lleva el progreso y la modernidad. Ignorarlo como pretenden algunos, es más que un error imperdonable, un suicidio. Se trata de asumir que no sucede lo evidente y  despreciar sus múltiples posibilidades. Enterrar la cabeza como el avestruz no acallará las múltiples voces y tendencias que existen en el planeta, ni impedirá los cambios que traerá inevitablemente el futuro.

Creo que el interactuar a través de las redes posibilita a una nueva generación global a conocerse mejor y entender sus diferencias con tolerancia y humor. A otros les permite ver los puntos de consenso  mayoritarios y actuar en consecuencia. 

Hace muchos años y en otras condiciones diferentes comprendí que no existe la unanimidad. Se trata de una simple abstracción humana que nada tiene que ver con la realidad social en que vivimos. La ecuación libertad, mientras mayor sea su grado, más alejada estará de la abstracción unanimidad o del maniqueísmo de buenos y malos en el que crecimos muchos y del que resulta tan difícil desprenderse.

Aplicar formulas similares de intolerancia desde nuevas posiciones de poder dentro de la red o fuera de ella, es sólo otro camino equivocado disfrazado de modernidad y condenado al fracaso o quizas a un suicidio mucho más sofisticado. 

Las verdades sobre el trabajo en internet nos enseñan que alguien debe de romper el ciclo del pececillo que se muerde la cola o asumir nuevas y tontas respuestas legitimadas por alguien, en la filosofía de lo irreconciliable que ya la propia modernidad está enterrando y que nada ha aportado a sus defensores durante años.

Se que este post sobre el trabajo en internet y el valor de las redes sociales es polémico para los que están anclados en su justo o injusto resentimiento, pero sembrar nuevas semillas de reconciliación y paz es el único camino civilizado y viable para todos. Se impone mirar hacia adelante.

4 de octubre de 2012

Verdades sobre el trabajo en Internet: Redes Sociales, ojo con la ingenuidad.


 Las Redes sociales indiscutiblemente son fenómenos contemporáneos atractivos y relativamente nuevos. Nadie puede poner en duda su poder movilizador y su capacidad de convocatoria global.
En las mismas se agrupan individuos por diferentes intereses legítimos en la mayoría de los casos. Puede ser un grupo de fans de un afamado artista o los de un político cuya popularidad se ve reforzada por esta vía. También encontramos la de grupos religiosos o simplemente la unión generacional de personas que se identifican en la música, el deporte u otra de las muchas manifestaciones del que hacer humano.
Hay casos donde su poder movilizador ha logrado reunir voluntades dispersas y hasta generar revoluciones sociales contra regímenes dictatoriales y violentos, fenómeno difícil de imaginar hace apenas unos años atrás.
Quedan grupos que se identifican solo por el hecho de disfrutar de la modernidad y la comunicación que esta les permite, algo así como adictos a este nuevo tipo de interacción virtual indiscutiblemente humana y fruto del desarrollo tecnológico de nuestro tiempo.
Nueva época, nuevas formas, nuevos intereses y esa sensación de falsa libertad al tomar una decisión u otra e interactuar entre muchos.
Pero la pregunta es: ¿es propia nuestra decisión o nos la han ido induciendo por diferentes vías y luego inocentemente la apoyamos y creemos nuestra.
Algunos personajes menos espontáneos y movidos por otro tipo de intereses no tan altruistas o lúdicos ya han hecho exhaustivos estudios del fenómeno y de cómo utilizarlo en propósitos concretos ajustados a intereses no tan legítimos.
Dentro de la sociedad global en que vivimos los grupos de poder económicos, políticos y religiosos, por solo citar algunos existen y sus intereses también y comprenden con claridad el poder de estos modernos fenómenos sociales generados por el desarrollo tecnológico. Crear estados de opinión a través del poder mediático tradicional y luego tratar de legitimarlo con estas nuevas herramientas no es difícil si se disponen de mecanismos bien estructurados para hacerlo y capital suficiente para promoverlos.
No seamos ingenuos, la polarización aun existe y tiene una importante presencia dentro de las redes sociales, los intereses de grupos económicos bien estructurados y nada espontáneos como algunos creen, tambien. Organizados por protagonistas ocultos agrupan a ingenuos y propios, encausan y agrupan tendencias de opinión prefabricadas y controlan con precisión los resultados de sus campañas.
No se trata de la teorías de la conspiración o de paranoias absurdas como tratan de hacer ver para enmascarar su estrategia y desacreditar cualquier voz disidente.  Podría profundizar más en el tema, pero no tiene sentido hacerlo en un Blog al que pocos tendrán acceso por razones obvias. 
Sólo invito a reflexionar y no ser ingenuos si se trata de apoyar opciones que nos pueden afectar a todos y favorecer a sólo unos pocos.