La memoria perpetua de Internet.
Mientras más ignorante del tema eres, más atractivo resultas para algunos benefactores del marketing en la red.
Siempre me pregunté si era real ese exceso de solidaridad que anima a algunos geniecillos on line en su ayuda desinteresada. Su explicación de que tu éxito es el de ellos mismos no deja de tener cierta razón por su propio pragmatismo y consistente argumentación. Ya sabemos como funciona en esencia el negocios multinivel, las campañas de afiliados, etc.
Sí, es cierto, tu éxito es el de ellos. No dudan en muchos casos hasta en fabricarte tu propia página Web, digamos mejor, no dudan en fabricarte la página Web que tu pagarás, pues como es lógico eres tú el que debe pagar el hosting de tu dominio donde alojarán el hermoso clon de Web que le ofertan a todos los incautos por igual.
Si eres curioso más tarde sabrás que los robots de Google y sus algoritmos matemáticos no aceptan este tipo de clones y que aunque gastes una fortuna en la optimización de la Web-clon, poco o nada lograrás en su ubicación dentro de los motores de búsqueda, pero esto no importa mucho a tu benefactor que si conoce este particular, pues a él realmente lo que importa es comenzará a cobrar su comisión por haberte vendido el dominio de la compañía con la que trabaja y tu nueva página no será más que una copia de la suya propia que es y será la que reconozca Google como auténtica.
Suelen decirte que hacen un gran trabajo en el diseñó y confección de la misma cuando en realidad solo se trata de cambiar el nombre del título de la misma por el del dominio que les des inocentemente pensando que poner un nombre es ser el dueño de una página web.
Suelen decirte que hacen un gran trabajo en el diseñó y confección de la misma cuando en realidad solo se trata de cambiar el nombre del título de la misma por el del dominio que les des inocentemente pensando que poner un nombre es ser el dueño de una página web.
No termina aquí el asunto, ya te sientes importante e ingenuamente mostrarás a todos tu propia página Web hecha por otro que es el que la trabaja y opera a conveniencia propia, a tí sólo te toca pagar el dominio puntualmente e involucrarte más y más a través de inteligentes seminarios on line, en la compra de nuevos programas que te explican son imprescindibles para que funcione tu negocio y de esta forma continúan dándote sus links de afiliados, por los que también cobrarán comisiones adicionales.
Todo bien hasta aquí. Se supone que te están preparando para el éxito. El verdadero problema comienza cuando por alguna razón se interrumpe la amistad o se disuelve el vínculo con el benefactor.
Pero dejemos este tema para el próximo post a fin de no hacer innecesariamente largo éste.
Sólo les diré que ya no pararán de utilizarte nunca más y que pagues o no tu dominio, tu nombre o el de tu página continuará vinculado de por vida como un enlace perpetuo con los intereses y al afán de lucro de los que tanto te ayudaron.
Fausto Adolfo Martí
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