Verdades sobre el trabajo en internet

14 de julio de 2012

El Buen vino.


Promesas de toneladas métricas de tráfico a nuestros Blogs o páginas Webs.
 ¿Cómo lograrlo?, ¿será posible?

Miles de recetas “sinceras“. Dinero, siempre dinero en programas de optimización SEO, Redes Sociales, Blogs tontos o interesantes, tráfico viral, “Regalos desinteresados“, Pago por Clicks, campañas de email marketing, MLM, etc.

Ofertas que parecen sencillas y más tarde se van complicando y exigiendo nuevas inversiones en dudosos productos “necesarios“ para cumplir nuestro objetivo de lograr la famosa “independencia financiera“, cada vez más cercano según nos indican.
Todo  aderezado con eBooks motivacionales, creados para estimular nuestras fantasía. Racionalizar para algunos puede ser sinónimo de ser un fracasado incapaz de creer en cuentos de hadas y caballeros.

Páginas de análisis de estadísticas complejas, testimonios fabulosos de “ricos a la carta“ y hasta algún que otro video de un señor que nos explica con convencimiento absoluto, por donde le entra el agua al coco y lo sencillo que resulta rellenarlos nuevamente después de que ellos ya bebieron todo su delicioso contenido.

Ocultos links de afiliados, a los que debemos acceder después de leer “éxito inmediato“ o cualquier otra tontería de ese tipo. En algún lugar que hoy no recuerdo oí una frase muy aleccionadora que decía algo así como: “El vino bueno no alcanza para todos.“

Según mi criterio generar cosas novedosas tampoco lo logran muchas personas y aunque tema quedar en este post como un pesimista que desalienta a los miles de “emprendedores on line“, les sugiero que pongan a buen recaudo sus tarjetas de crédito ante tanta “buena voluntad“ y opten por racionalizar más y emocionarse menos.
Las emociones no ayudan mucho cuando de dinero se trata y no falta en este oficio del Networker algún que otro inescrupuloso individuo disfrazado de “benefactor desinteresado“.
Tenemos que comprender antes que todo en este juego, que nosotros mismos somos la mercancía que se disputan desesperadamente los que pueden beber el buen vino.

Fausto Adolfo Martí
    

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